
Ineluctable modality of the visible: at least that if no more, thought through my eyes. Signatures of all things I am here to read, seaspawn and seawrack, the nearing tide, that rusty boot. Snotgreen, bluesilver, rust: coloured signs. Limits of the diaphane. But he adds: in bodies. Then he was aware of them bodies before of them coloured. How? By knocking his sconce against them, sure. Go easy. Bald he was and a millionaire, maestro di color che sanno. Limit of the diaphane in. Why in? Diaphane, adiaphane. If you can put your five fingers through it it is a gate, if not a door. Shut your eyes and see.
Stephen closed his eyes to hear his boots crush crackling wrack and shells. You are walking through it howsomever. I am, a stride at a time. A very short space of time through very short times of space. Five, six: the nacheinander. Exactly: and that is the ineluctable modality of the audible. Open your eyes. No. Jesus! If I fell over a cliff that beetles o'er his base, fell through the nebeneinander ineluctably! I am getting on nicely in the dark. My ash sword hangs at my side. Tap with it: they do. My two feet in his boots are at the ends of his legs, nebeneinander. Sounds solid: made by the mallet of Los Demiurgos. Am I walking into eternity along Sandymount strand? Crush, crack, crick, crick [...]
***
Sandymount Strand
Llegamos al que es uno de mis capítulos favoritos de esta obra, y el que cierra la primera parte: la telemaquiada. Se trata del capítulo cuya referencia homérica es Proteo, el Dios que habitaba en el mar y que podía cambiar de forma de manera practicamente ilimitada. Menelao, rey de Esparta, cuenta a Telémaco en el Canto IV de la Odisea cómo consiguió dar caza a este Dios. Este título hace referencia a dos cosas que cambian constantemente a lo largo del capítulo: el mar y la mente de Stephen. También loscambios sobre los que Stephen medita: su propia vida, la consubstancialidad de Dios Padre y Dios Hijo... y el propio Stephen, tomando conciencia de su ser físico. Hagamos notar que este capítulo dura una hora, exactamente (o eso pretendía Joyce) lo que tarda en ser leído en voz alta. Por lo tanto, es una narración a tiempo real. Nos metemos durante una hora, literalmente, en la mente de Stephen y sus acciones. La dificultad recae en que Stephen es un tipo bastante culto, y, por qué no decirlo, pedante. Sus pensamientos y comparaciones llegan hasta lo teológico (debido a su educación jesuítica).
Clonwoes Wood College, institución Jesuita donde
tanto Stephen como Joyce recibieron
educación durante su infancia.
Stephen camina por la playa de Sandymount Strand, que une el lugar donde está la torre Mortello (y, por tanto, el colegio donde acaba de hablar con Mr Deasy) con Dublín. Según va caminando, contempla la diferencia entre el mundo material tal y como existe y tal y como es registrado por sus ojos. Cierra sus ojos y deja que sus oídos tomen el control: comienzan a sentirse los distintos ritmos, de los pasos sobre la arena, de la marea... Stephen está probando la postura filosófica del silopsismo: el mundo sólo existe en nuestras percepciones individuales. Sin embargo, refuta el Solipsismo golpeando con su bastón de fresno una roca, mientras mantiene los ojos cerrados.
Abriendo sus ojos (tras dudar un momento si el mundo seguirá estando ahí cuando los abra), Stephen repara en la presencia de dos comadronas, Mrs. Florence MacCabe y otra mujer. Stephen se imagina que una lleva un feto malogrado en su bolsa- Imagina un cordón umbilical como una línea de teléfono corriendo a través de la Historia , de tal modo que podría establecer una llamada a "Edenville" (Villa Edén). Stephen se imagina el vientre sin ombligo de Eva. Considera el Pecado Original de la mujer, y después su propia concepción, que contrasta con la de Cristo: de acuerdo con la teoría de Nicenas, una parte de la creencia católica, Cristo no fue "hecho", sino que es consubstancial con Dios Padre: es parte de la misma esenia de Dios Padre y no fue "construido" de nada. Stephen, sin embargo, fue "hecho no consubstancial", así que tiene padres biológicos, su alma fue creada de la nada y no tiene relación con la de su padre (vemos cómo Stephen se siente desarraigado en su familia, no quiere ser hijo de su padre y busca un "padre", o al menos "la figura de un padre" que más adelante encontrará en el Sr Leopold Bloom: relacionemos esto también con Hamlet, siendo el príncipe de Dinamarca el joven Stephen Dedalus y el traicionado fantasma del padre, el Sr Leopold Bloom; relacionémoslo también con Telémaco que sale de viaje a través del mar en busca de su padre Ulises; por primera vez, Stephen piensa en la figura del "padre", y no en la de la "madre"). A Stephen le gustaría discutir este tema: "¿son el Padre y el Hijo el mismo Ser o no?" con sus antiguos compañeros de la escuela (pensemos en Clonwoes y su educación jesuítica, a través de la cual constantemente busca justificaciones en el presente).
El mar sopla sobre él, y Stephen recuerda que tiene que llevar la carta del Sr Deasy al periódico, y después encontrarse con Buck en el pub Ship a las 12:30. Considera salir de la playa y visitar a su tía Sara, que vive por la zona. Imagina la jocosa reacción de su padre (Simon Dedalus) ante semejante visita (a su padre le desagrada su cuñado Richie, el marido de Sara). Stephen imagina la escena que sucedería si hiciera esa visita: el hijo de Richie, Walter, le dejaría entrar y el tío Richie, que tiene problemas de espalda, recibiría a Stephen desde la cama.
Saliendo de su ensueño, Stephen recuerda sentirse avergonzado de su familia cuando era un niño. Este desagrado por su familia trae a Jonathan Swift a su mente (el desagrado de Swift por las masas es evidente en su novela Los Viajes de Gulliver por los caballos del noble Houyhnhnm y los bestiales hombres de Yahoo). Piensa en Swift, con la cabeza ataviada al modo de los sacerdotes, escalando para escapar de las masas. Stephen piensa en los los sacerdotes de la ciudad y en la piedad y las pretensiones intelectuales de su juventud.
Stephen se da cuenta de que se ha alejado de la casa de su tía Sara, así que decide deshechar la idea de la visita. Camino de la Pichonera (Pigeon House), Stephen piensa sobre palomas: específicamente la insistencia de la Virgen María de que su embarazo había sido causado por una paloma (como era recordado en la obra de Léo Taxil, La vie de Jesus).
Piensa en Patrice Egan, el hijo de Kevin Egan, un "goose salvaje" (Los goose son nacionalistas irlandeses en el exilio) que Stephen había conocido en París (a donde se dirigía al final del Retrato del Artista Adolescente), que ejerecerá en cierto modo la figura paterna durante este episodio. Se recuerda a sí mismo en parís como estudiante de medicina sin dinero. Recuerda llegar una vez a la oficina postal demasiado tarde para cobrar un envío de dinero de su madre. Las ambiciones de Stephen sobre su vida en París fueron repentinamente detenidas por un telegrama de su padre, llamándo a Stephen al lecho de muerte de su madre. Piensa de nuevo en la insistencia de la tía de Buck en que Stephen había matado a su madre al negarse a rezar junto a su lecho de muerte.
Plaza parisina de Saint Michel, que tanto Stephen como un servidor recordamos
con cariño y algo de morriña.
Stephen recuerda visiones y sonidos de París, y las conversaciones con Kevin Egan sobre nacionalismo, extrañas costumbres francesas y su juventud irlandesa. Stephen camina por el borde del mar y hacia atrás, oteando el horizonte hasta que encuentra la torre Martello. De nuevo piensa que no dormirá esa noche con Mulligan y Haines. Se sienta en una roca y se da cuenta de la presencia del cadáver de un perro. Un perro vivo corre por la playa, volviendo a dos personas. Stephen imagina la siguiente escena en la playa: los primeros Vikingos daneses invadiendo Dublín (obsérvese la nueva relación con Dinamarca, es decir, con Hamlet).
El perro corre hacia Stephen ladrando, y Stephen examina su propio miedo al animal. Considerando a varios "pretendientes" a la corona en la historia, Stephen se pregunta si él también es un "pretendiente". Cae en la presencia de las dos figuras con el perro son un hombre y una mujer, en busca de berberechos. Observa cómo el perro, que está oliendo el cadáver de su congénere, es recriminado por su dueño. El perro orina y excava en la arena. Stephen recuerda el acertijo que había lanzado esa mañana en clase sobre el zorro que enterraba a su abuela (Capítulo II).
Stephen trata de recordar el sueño que había tenido la noche anterior: un hombre sosteniendo un melón estaba guiando a Stephen a través de una alfombra roja. Es importante prestar atención a este sueño y a sus símbolos árabes (harún al-Raschid, llama al hombre que le guía), así como al color rojo y al melón. Estará relacionado con un seño que también ha tenido el Sr Leopold Bloom. Y también hay que prestar atención al melón porque es la manera en que Bloom describe los glúteos de su mujer al final del libro.
Observando a la mujer que recoje berberechos, Stephen recuerda un encuentro sexual pasado en Fumbally's lane. La pareja pasa por delante de Stephen, mirando su "sombrero de Hamlet". Stephen, influido por los rítimicos movimientos del mar, decide componer un poema, que escribe en la parte en blanco de la hoja de Deasy, que arranca. Se pregunta quién debe ser "ella" en su poema. Necesita afecto. Stephen se recuesta y contempla sus botas prestadas (por Buck Mulligan) y sus piés pequeños que en una ocasión metió en unos zapatos de mujer. Orina. De nuevo, piensa en el cuerpo ahogado que sedescribió en el Capítulo I. Considera si debería utlizar el dinero recibido para ir al dentista (tiene algunos dientes podridos). Se le vanta para irse, pero antes se hurga la nariz y pega el resultado, seco, en una piedra, "para que lo mire quien quiera". Se da la vuelta pensando que hay alguiend etrás de él, pero sólo ve acercarse un barco con tres palos (tres cruces, recuérdese el Monte Calvario).
Obsérvese cómo, por primera vez, tenemos constancia ("empírica", aunque el término sea inapropiado, se aproxima a la idea que pretendo transmitir) de la existencia física de Stephen: orina, se hurga la nariz, tiene los piés pequeños y los dientes podridos. Justo tras ser consciente de su cuerpo, recibe la inspiración para escribir: ha encontrado el verdadero camino hacia sus apiraciones artísticas, tras los acontecimientos narrados en El Retrato del Artista Adolescente y durante su fallido periplo parisino. Stephen Dedalus no alcanzará su madurez artística el 16 de junio de 1904, pero sí el primer signo de ella.
rompe la arena.


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